Diferencias entre Adquisiciones y Fusiones de Empresas

Diferencia entre fusiones y adquisiciones

En el mundo empresarial es habitual oír hablar de fusiones y adquisiciones, pero aunque en ocasiones se utilizan erróneamente como sinónimos por hacer referencia a operaciones societarias en las que dos o más empresas pretenden unir sus actividades, en realidad se trata de dos estrategias de expansión empresarial diferentes.

Para evitar más confusiones de este tipo, en este artículo aclararemos en qué consiste cada término y cuáles son las diferencias claves entre fusiones y adquisiciones, aunque ya te podemos adelantar que tanto en unas como en otras, para llevar a cabo este tipo de procesos se necesita asesoramiento por parte de abogados especializados en Derecho Mercantil, como los del bufete de Leopoldo Pons.

Fusiones y adquisiciones de empresas: ¿qué son?

Aunque muchas personas piensan que la fusión o la adquisición de empresas solo se refieren a las grandes corporaciones, lo cierto es que cada día es más habitual que las pymes o startups sean objetos de este tipo de operaciones entre sociedades.

Las fusiones y adquisiciones, también conocidas como M&A por sus iniciales en inglés (Mergers and Acquisitions), son dos maneras de hacer crecer a una empresa, aunque la manera de conseguirlo son distintas.

Fusión de empresas

En pocas palabras, la fusión empresarial tiene lugar cuando dos o más empresas deciden unir sus patrimonios para crear una nueva entidad distinta. Es decir, si se fusionan las compañías A, B y C, el resultado sería una nueva empresa D. Se trata de una estrategia de crecimiento que obedece a distintos tipos de necesidades, como ampliar la producción, añadir nuevos productos o servicios al catálogo, abrirse a nuevos mercados, etc.

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Las principales fusiones que se realizan son las denominadas horizontales, en las que dos o más empresas pertenecientes al mismo nicho de mercado se unen, de forma que no compiten entre ellas y abarcan a más público. El otro tipo de fusiones empresariales son las verticales, en las que aunque pueden ser empresas de un mismo segmento de mercado, tienen líneas de producción diferentes, dando como resultado una nueva compañía con más operaciones.

También es posible encontrar fusiones congenéricas, en las que las sociedades de un mismo segmento que se unen ofrecen productos o servicios que nada tienen que ver. Pero también existen lo que se conoce como conglomerados, que no son más que grupos de empresas que se dedican a todo tipo de actividad bajo un mismo nombre.

Adquisición de empresas

En cuanto a las adquisiciones empresariales, estas son operaciones en las que una compañía compra todas o parte de las acciones u otros activos de otra. Para considerar que una empresa adquiere a otra, el porcentaje de acciones de la compra debe ser superior al 50%, porque de lo contrario estaríamos hablando de una participación.

Este tipo de estrategias se ven en los casos en los que una sociedad más grande y con mayor cuota de mercado, adquiere el control total o parcial de otra de menor tamaño o que tenga una postura menos fuerte financieramente hablando. Por eso, las adquisiciones son una forma habitual de salvarse de las compañías que atraviesan un mal momento económico, pues la organización que las compra solventará sus pérdidas y no tendrán que desaparecer.

Aunque este tipo de unión societaria suele darse de mutuo acuerdo, también es habitual que existan conflictos durante la transacción, sobre todo cuando los intereses no son los mismos. En este caso, el asesoramiento legal de profesionales resulta imprescindible para que la operación llegue a buen puerto.

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¿En qué se diferencian las fusiones y las adquisiciones de empresas?

Ahora que tenemos claro lo que es cada operación societaria, podemos observar que la diferencia clave entre una fusión y una adquisición radica que en la primera se extingue la personalidad jurídica de una o todas las empresas fusionadas, creando una nueva.

Mientras, en las adquisiciones todas las partes intervinientes conservan su personalidad jurídica, lo único que tiene lugar es la compra por parte de una de ellas de acciones o activos de otra.

Tanto en una fusión como en una adquisición, la participación de un abogado mercantilista resulta esencial. Si bien es cierto que en ambas operaciones de expansión las funciones del letrado se basan en la redacción de acuerdos y otros trámites, en una adquisición destaca su papel mediador, imprescindible para evitar conflictos y alargar el proceso de compra.

Por lo tanto, como puedes observar, se trata de dos conceptos muy diferentes entre sí que no deben confundirse y esperamos que con este artículo la diferencia que existe entre ambos haya quedado clara.

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Javier Guardiola

Javier Guardiola

Directivo y Asesor especializado en estrategia, desarrollo de negocio internacional y marketing. Puedes conocerme más visitando mi perfil o conectando conmigo en las redes sociales: Linkedin o Instagram.

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