¿Es el Big Data el nuevo aliado para los profesionales del marketing?

Como ayuda el big data al marketing

El Big Data se posiciona como una disciplina en auge en el mundo de los negocios. Es una de esas nuevas tecnologías a las que hay que sumarse sí o sí. Mal harían las empresas, y también las entidades, organizaciones y administraciones públicas y privadas de cualquier ámbito si no sacan partido de sus herramientas.

Este conjunto de técnicas se entiende como una estrategia diseñada para acumular, gestionar y analizar ingentes cantidades de datos. A partir de ellos se pueden lanzar nuevas propuestas o, si nos centramos en el sector del marketing digital, nuevas campañas que capten a más clientes o que fidelicen a los actuales.

En este sentido, el Big Data en marketing se entiende como la estrategia que permite conocer mejor a la audiencia y personalizar acciones, asegurando así una mayor efectividad en las campañas lanzadas. Todo esto es posible gracias al análisis de información, que es de lo que trata el Big Data.

¿Cómo se complementan Big Data, Data Science y marketing online?

El término más conocido para esta herramienta es el de Big Data, pues es muy visual. Al final, Data hace referencia a los datos, la información; mientras que Big ya reseña que es todo a lo grande, mucha información.

Sin embargo, la disciplina que está detrás de la herramienta Big Data es el Data Science, que incluye todos aquellos procesos que permiten recopilar, analizar y gestionar la información a la que se tiene acceso.

Por otra parte, conviene también diferenciar entre estos dos conceptos, pues Big Data puede entenderse como el extenso volumen de datos disponibles en internet, sin estructurar; y en cambio el Data Science ya sí aporta más claridad y más comprensión con la información ya estructurada.

De este modo, uno de los usos del data science es el marketing online, o lo que es lo mismo, la capacidad de sacar provecho del análisis de la información para desarrollar estrategias de captación de clientes que sean efectivas y resulten personalizadas.

Big Data y estrategias de marketing

Para las empresas, acceder a información de los usuarios es relativamente sencillo. Todos accedemos a internet a diario y por distintos motivos: trabajar, estudiar, entretenernos, consultar información, consumir contenido, compras…

Todo ese rastro digital, las visitas a las webs, el tiempo que pasamos en las páginas, las acciones que realizamos en redes sociales… es información, son datos que se pueden analizar y que revelan tendencias sobre preferencias y hábitos de consumo.

Cuando una persona da a like a una publicación de Instagram, hace un retuit para participar en un sorteo en Twitter o ve hasta el final un vídeo de TikTok, está produciendo información que se puede utilizar para guiar acciones de marketing.

El Big Data, o el Data Science, son solo los caminos por donde transcurre esa información. El modo de trazar esas carreteras o autovías de datos es lo que puede poner en valor una buena campaña de marketing.

Una visión más exacta del negocio

La clave del buen tratamiento de los datos en estrategias de marketing es que ayuda a obtener una visión más precisa del negocio. Hasta hace unos años, la mayoría de empresas utilizaban programas ofimáticos y hojas de cálculo o programas estadísticos sencillos para recopilar los datos a los que accedían.

Pero esta fórmula tenía muchas fallas en la optimización, pues se perdía información o no se obtenía una estructura real de esos datos. El Big Data soluciona ese entuerto, lo que la posibilidad de ofrecer una realidad más cercana a la realidad.

En el apartado de marketing, las campañas que se lanzan están mucho más optimizadas, pues se conoce realmente a la audiencia a la que se pretende llegar con las estrategias implementadas.

El grado de segmentación de los clientes es mucho mayor y esto se traduce en un mejor retorno de la inversión y en una pérdida menor de clientes o clientes potenciales. Igualmente, cabe destacar como otra de las ventajas del Data Science la posibilidad de tomar decisiones en tiempo real, adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado o de cada campaña de marketing.

Por último, no se debe olvidar la capacidad de planificar y predecir el comportamiento de los clientes y el resultado de las campañas, que además podrán ser modificadas en tiempo real en función de los datos que se vayan acumulando y analizando.