El otro día estuve visitando a unos posibles proveedores y aunque estamos en tiempos de crisis me sorprendió la actitud comercial bastante mediocre de algunos de ellos. Como sabéis no desvelo nada de mi vida profesional aquí, pero el posible pedido es de varias de varias decenas de miles de euros.

En el primer proveedor, el comercial no nos dió ninguna tarjeta de visita, no se apuntó nada sobre nuestros requerimientos y no se comprometió en ningún tipo de plazo para darnos una respuesta. El comercial no había visitado nuestra web para saber lo que hacemos.

En el segundo la cosa fue muy distinta, fuimos atendidos por un comercial y dos técnicos e incluso el Director Comercial se pasó a saludar. Los técnicos apuntaron todo y abrieron una clásica ficha de proyecto. Creo que hay posibilidades de colaborar. Todo el equipo conocía a que nos dedicamos.

En el último que fue ya por la tarde, el comercial tenía cierta prisa porque estaba constantemente mirando el reloj y nosotros fuimos puntuales. Nos enseñó todo y nos apoyó para lanzar varios proyectos, pero nos dijo que diéramos prioridad a cada uno de ellos porque a lo mejor a todos no podía llegar. La excusa fue que la compañía ha trasladado efectivos comerciales y técnicos del mercado nacional a exportación. Y si aparece un nuevo cliente de nacional como yo ¿ya no importo? Tampoco este comercial visitó nuestra web para ver quienes eramos.

Como veis la profesionalidad deja mucho que desear y muchos comerciales se han acostumbrado a atender a la demanda de los últimos años. Eso dista mucho de una actitud profesional comercial necesaria para los tiempos que corren.

Cambiar a las personas es difícil pero si no mejoramos nuestros equipos comerciales nos borrarán del mapa.